Skip to content

Día Internacional de la Mujer Trabajadora

marzo 8, 2016

Día Intarnacional de la Mujer Trabajadora

Natalicio de Valentina Tereshkova

marzo 6, 2016

valentina

10 Cosas que deberían saber sobre la Unión Soviética (Parte 1/5)

marzo 6, 2016

¿REVOLUCIÓN PACÍFICA? RBC sobre el triunfo de Syriza en Grecia

febrero 14, 2015
by
Al calor de la victoria de Syriza en las elecciones griegas de 25 de marzo pasado o el auge en las encuestas de Podemos en España, cabe preguntarse –y preguntar-, por enésima vez, si es posible una revolución socialista sin violencia. Si es posible avanzar hacia el socialismo por la vía electoral burguesa. O lo que viene a ser lo mismo, si es que cuando los comunistas afirmamos que tal cosa no sea posible, lo decimos por una especie de pasión dinamitera que se habría apoderado de nosotros y de la que nos resultaría imposible librarnos.
Entre los comunistas de todo tiempo ha sido y es recurso frecuente acudir al argumento de autoridad: que si la partera de la nueva sociedad de que anda grávida la nueva, que si la inexcusable necesidad de educar a las masas en la idea de la revolución violenta, que si Engels en su Anti-Dühring… A lo que los viejos –tan viejos como la traición- vendedores de crecepelo político de toda laya y época –los de ahora con coleta y sin corbata- responden con el terrible adagio castellano que reza que “más vale un burro vivo –es decir, ellos- que un filósofo muerto –es decir, Marx, Engels o Lenin”.

Así que nosotros no vamos a recurrir al argumento de autoridad, aunque dejando claro que tampoco vamos a ponernos a bailar al son de los rebuznos, por muy profesorales que vengan entonados.

***
La política reformista, la que plantea de buena fe la pacífica evolución hacia el socialismo, sería merecedora de recibir el más entusiasta apoyo de los comunistas si las clases sociales no existieran, si en caso de existir, no tuvieran intereses particulares y opuestos, y aun en el caso de tenerlos, si no estuvieran dispuestas a defenderlos, incluso violentamente. El único criterio que nos puede permitir determinar –¡con certera razón y no sólo con buena fe!- si esas condiciones son, o no, producto de la imaginación de los comunistas es el análisis del devenir histórico.
Y el hecho es que, por de pronto, ese análisis demuestra dos cosas: que la política reformista no sólo ofrece, por mucho que lo disimule, un programa político con una orientación de clase específica, sino que ella misma –la política reformista- es producto también de un momento histórico determinado, de una concreta relación de fuerzas entre clases. Y ese momento, esa relación de clases, se caracteriza por la grave crisis general de la burguesía dominante y, paralelamente, la transitoria incapacidad de la clase obrera y del resto de clases populares para ocupar su lugar.
De esa especie de apnea histórica es, precisamente, de donde surge el programa político de la política reformista, última oportunidad, en apariencia, de que la sociedad en su conjunto recobre el aliento perdido.
Es rasgo típico del programa reformista –en el mejor de los casos- que la posibilidad de aplicación efectiva de sus aspectos más socializantes y avanzados se haga descansar en la debilidad, sobrevalorada, de la gran burguesía, y no en los vigorosos brazos de la clase trabajadora organizada. Y es lógico que así sea, pues la clase obrera está excluida a priori de la elaboración de dicho programa. Y no sólo por su propia debilidad orgánica transitoria, sino porque, sobre todo, ese programa está concebido como una supuesta tabla de salvación de la sociedad toda, al margen de los intereses radicalmente opuestos de cada clase. Ese programa es reflejo, esencialmente, de las ilusiones políticas de la pequeña burguesía, ilusiones en que se amalgaman el orden social burgués en su versión más prosaica e idílica –la del tendero hecho a sí mismo- y una ética socializante que nace de un sentido vago de la igualdad humana.
Se podría decir que el éxito puntual, electoral, de la política reformista reside en plantear medidas de tipo socialista, pero al margen de la clase que tiene en el socialismo, precisamente, su programa, lo cual no obsta, como es lógico, para que al carro del supuesto “cambio” se suban todo tipo de aventureros de la clase dominante.
En esas condiciones, es decir, al haber prescindido de toda la capacidad creativa y destructiva de la clase trabajadora organizada y una vez disipada en el poder la niebla de los intereses nacionales y de la sociedad en su conjunto, ¿qué margen de maniobra queda al reformismo político para adoptar medidas que chocarán frontalmente con los intereses de la clase burguesa dominante? ¿Con qué fuerza de choque contará el reformismo para defender su vía pacífica al socialismo? ¿Cómo hará frente a la reacción, a su ejército, a su policía o a las bandas fascistas que, sin duda, organizará?
Aquí la experiencia histórica es varia: desde el grandioso levantamiento revolucionario de la clase obrera y campesina española, que arrancó al gobierno pequeño burgués en el poder las armas para enfrentarse al golpe fascista del 18 de julio del 36, hasta los típicos gobiernos socialdemócratas europeos posteriores a la I Guerra Mundial, tanto o más reaccionarios que la reacción misma.
***
Supuestas las buenas intenciones y tras el episodio histórico de Salvador Allende, el único expediente de los “cataplasmeros”, como los llamaba Blasco Ibáñez, es siempre el del programa político mínimo y el programa moral máximo. Y eso es, con toda probabilidad, lo que veremos en Grecia y en España, si se llega a dar el caso. Porque no asistiremos a su salida de la OTAN –como hizo De Gaulle, en Francia-, ni a la nacionalización de su banca –como hizo Mitterand, también en Francia-, ni a la proclamación de la república burguesa, ni a la autodeterminación de las nacionalidades históricas. Ni siquiera de estas medidas, llevadas a cabo por gobierno burgueses en otros momentos históricos, serán capaces Syriza o Podemos, por la sencilla razón de que carecen de fuerza para ello.
Eso sí, en su lugar, veremos mucho maquillaje político, mucha caridad laica, mucho animalismo, mucha ONG, mucho feminismo, mucha PYME…
***
Si por una especie de lotería histórica el KKE se viera mañana con el poder en las manos, ¿no estaría en la misma situación de hecho que Syriza? ¿No se le escurriría entre los dedos un poder que no está en condiciones de defender porque, como ocurre con tantos y tantos partidos llamados comunistas, ha renunciado a la acción político-militar? ¿No hay una gigantesca contradicción entre jugar a la democracia, como Syriza, y exigirle que adopte medidas revolucionarias que tampoco podría defender el KKE en el seguro contraataque de la burguesía?

Comunicado de RBC en conmemoración del 97º Aniversario de la Revolución Soviética de 1917

noviembre 11, 2014
by

La Red de Blogs Comunistas (RBC) quiere conmemorar con este comunicado el 97º Aniversario de la Gran Revolución Socialistas de Octubre, fecha histórica y de gran trascendencia para la humanidad en la que los obreros, los campesinos y los soldados rusos tomaron el poder en sus manos, dando comienzo a la primera república socialista de la historia, e iniciando el camino de la revolución mundial y de una sociedad completamente nueva, en la cual el la humanidad veía en el horizonte cercano el objetivo principal del comunismo: un mundo sin explotación del hombre por el hombre.

La insurrección proletaria de octubre de 1917, no fue un acto espontáneo ni provocado por
circunstancias puntuales del momento, sino que en ella se manifestaron de forma decisiva la acción consciente, dirigente y organizadora de un partido revolucionario de nuevo tipo que supo tomar la iniciativa que las circunstancias históricas exigían. El Partido Obrero Socialdemocrático de Rusia, organizado y dirigido por Lenin y por otros camaradas forjados de su mismo hierro, com José Stalin, Alexandra Kollontai, Vjatseslav Molotov, Jukka Rahja, Kliment Vorosilov, Feliks Dzerinski, Yakov Sverdlov Mihail Kalinin. Mihai Frunze y tantos otros.

Aunque sus causas objetivas fueron múltiples y con fuertes raíces, su primer antecedente se podría situar doce años antes,  el 22 de enero de 1905, conocido como el Domingo Sangriento. Ese día una pacífica marcha de obreros que pedía mejoras laborales fue masacrada frente al Palacio de Invierno, tal y como retratara Máximo Gorki. Como respuesta a esta matanza, se convocaron masivas huelgas en San Petersburgo, que también fueron duramente reprimidas por el Gobierno. Posteriormente, las universidades fueron obligadas a cerrar y los estudiantes se unieron a los trabajadores. Por iniciativa de las masas, se crearon los consejos populares (soviets), que serían después la base del poder soviético. Otro símbolo de lucha y resistencia de 1905 lo constituye la rebelión del acorazado Potemkin, en el que murieron 2.000 marineros revolucionarios.

La situación de 1917 era de máxima tensión. Existía un enorme descontento social. La crisis económica era más grave que nunca antes, debido a que la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial requería que una parte importante de los campesinos y obreros abandonara su actividad productiva y nutrieran las filas del ejército. Todo ello, daría como resultado la aparición de una gran inflación, escasez de alimentos y una gran hambruna.  A los problemas económicos se unían las constantes derrotas sufridas por los ejércitos rusos. Habían muerto entre 1,6 y 1,8 millones de soldados, a los que había que añadir dos millones de prisioneros de guerra y un millón de desaparecidos. El ánimo de las tropas no podía ser peor, las condiciones eran pésimas, carecían  de calzado, munición e incluso de armas.

Ante esta realidad se hacía necesaria una revolución. Ésta se gestaría, no en un proceso lineal, sino en uno dinámico donde los avances y los retrocesos mantenían una lucha constante entre el viejo y el nuevo orden. Este encuentro antinómico entre la contrarrevolución y la revolución en ascenso, tuvo uno de sus puntos culminantes en la insurrección de febrero de 1917, que dió lugar al surgimiento, de hecho, de una excepcional Dualidad de Poderes, en la que convivían antagónicamente el gobierno provisional de la burguesía-nobleza zarista y los Soviets de Obreros, Campesinos y Soldados, todavía en manos de los partidos pequeñoburgueses.

Sin embargo, en julio y agosto de aquel año la correlación de fuerzas giraría hacia el lado de las fuerzas reaccionarias. Ya en abril, Lenin había pronunciado sus tesis en las que afirmaba que no había que dar ningún apoyo al gobierno provisional burgués, defendiendo la necesidad de pasar de la revolución democrática burguesa a la revolución proletaria, de sacudirse el polvo de la socialdemocracia menchevique y de los  socialrevolucionarios, avanzando a la vez la consigna de “todo el poder a los Soviets”. Lo que Lenin había visto con claridad es que había llegado la hora de reemplazar al gobierno provisional por el poder organizado, ejecutivo y deliberativo del nuevo poder estatal, el poder soviético, verdadero organismo de participación política y asamblearia por parte de las clases trabajadoras de la población, como forma específica de la dictadura del proletariado.

Hubo períodos en que existieron progresos, como en los cuatro  primeros meses de 1917, que se caracterizaron por la revolución democrático-burguesa y la caída del zar. Aquello había convertido a Rusia, en palabras del líder bolchevique, Lenin, “en la República más democrática del mundo”.

En agosto, los bolcheviques aprovecharon la fractura entre Kerenski (gobierno provisional) y Kornilov (general putchista ultrarreaccionario) para derrotar la ofensiva contrarrevolucionaria y aumentar su prestigio entre las masas. La conspiración de Kornilov, largamente preparada por la burguesía, los terratenientes y el imperialismo, fracasó frente a la respuesta de las masas revolucionarias lideradas por el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (bolchevique), vanguardia de las masas populares, verdaderas protagonistas de la revolución. Finalmente, en octubre, Lenin plantearía la urgencia de la insurrección armada, como único medio de continuar el avance revolucionario, intuyendo que se habían agotado las posibilidades del desarrollo pacífico del proceso, y neutralizando de esta forma las tendencias pacifistas de algunos miembros del partido, como Kamenev o Zinoviev . El 25 de octubre, según el antiguo calendario ruso, los bolcheviques, que habían conquistado ya la mayoría  en el Soviet Petrogrado y del Consejo Ejecutivo Central del Soviet de Toda Rusia desde un par de meses antes, luego de la toma del Palacio de Invierno por las masas populares de Petrogrado, entregaron el Poder conquistado por el Partido y la Guardia Roja al II Congreso de los Soviets de Toda Rusia, haciéndole entrega además de una importante declaración,  „A Todos Los Ciudadanos De Rusia”; ante esto, los delegados mencheviques y los socialistas revolucionarios decidieron retirarse de la sesión en protesta y rechazo de la revolución triunfante.

Una vez los bolcheviques llegaron al poder,  se decretaría el fin de la participación en la guerra
imperialista y el inicio de las negociaciones de paz, una acción de importante calado internacional, que constituyó un referente para  los campesinos y trabajadores de otras naciones que no querían continuar una guerra que únicamente beneficiaba a una minoría capitalista e imperialista. Dentro del paquete de primeras medidas aplicadas estaban la nacionalización de los bancos, de los transportes y de las fábricas, el autogobierno de las nacionalidades y la desaparición de los terratenientes mediante la expropiación de sus tierras. La Revolución había triunfado.

Aquella noche histórica, cuando el Comité Militar Revolucionario del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia –encabezado por Lenin- hizo entrega al Comité Ejecutivo Central de los Soviets de toda Rusia del nuevo poder conquistado, se producía un radical viraje en la historia de la humanidad. Aquella noche del 7 de noviembre de 1917 –25 de octubre, según el viejo calendario ruso-, el proletariado ruso, al “tomar el cielo por asalto”, hizo realidad el sueño milenario de los explotados y oprimidos, dando respuesta concreta al interrogante de qué camino escoger para lograr la emancipación social de la clase productora

La Revolución Bolchevique marcó un hito en la historia de la humanidad, al dar a conocer a la clase trabajadora mundial los instrumentos para su liberación, adquiriendo desde su inicio un carácter internacional. El esfuerzo y el triunfo de los comunistas rusos, unidos en torno al Partido Bolchevique, dirigidos por Lenin y por Stalin, daría lugar al nacimiento del primer Estado de los trabajadores de la historia, sembrando el mundo de semillas revolucionarias, que extenderían la bandera roja de la Revolución a todos los pueblos de la tierra, lo que fomentaría también las luchas nacionales de liberación de las colonias contra el imperialismo. La Revolución Bolchevique inauguraró, efectivamente, la era de las revoluciones proletarias, dando confianza a los explotados del mundo de que lo que hicieron los proletarios rusos aquella resplandeciente noche de 1917 lo pueden volver a hacer los proletarios, los trabajadores y oprimidos del planeta, en cualquier lugar, en cualquier momento, continuando la lucha para alcanzar el objetivo al que está abocada la clase trabajadora: la emancipación de la clase capitalista que la somete, para lograr el fin al que lleva indefectiblemente el progreso de la humanidad, la construcción de una sociedad sin explotación del hombre por el hombre, la sociedad comunista.

RBC: Semana denuncia y solidaridad con los estudiantes normalistas desaparecidos en el estado de Guerrero México

octubre 29, 2014

La Red de Blogs Comunistas (RBC) quiere solidarizarse con los estudiantes normalistas de Guerrero, desaparecidos y probablemente asesinados por el estado mexicano, aunque la esperanza popular hace que todavía se siga exigiendo que sean liberados vivos. Queremos denunciar desde aquí la cruel y salvaje represión cotidiana de toda protesta social y de toda lucha contra la injusticia y la desigualdad por parte del narcoestado capitalista mexicano.

Por ello, RBC va a llevar a cabo una semana en homenaje a la lucha de los normalistas del estado de Guerrero y de denuncia del último crimen contra ellos (los 43 asesinados de finales del pasado mes de septiembre) que, lamentablemente, no es más que uno más, aunque más mediatizado, de la constante y criminal represión del gobierno mexicano contra todo aquello que signifique una lucha contra la dictadura del capital, la vinculación entre las mafias y el gobierno y la sumisión del estado mexicano a los intereses de las grandes multinacionales, en especial norteamericanas, pero también de la oligarquía vendepatrias local.

Queremos comenzar nuestra semana de solidaridad y denuncia con el texto enviado por uno de los camaradas que forman parte de RBC desde México,  Sovietofilia, y que nos sirve de resumen e introducción para intentar explicar la represión por parte de las autoridades mexicanas, aliadas con las mafias locales, contra los estudiantes de las escuelas normales y, en general, la persecución contra toda protesta social:

El 26 de Septiembre del 2014 se llevó a cabo una serie de ataques por parte de policías de Iguala (Estado de Guerrero) en contra de un grupo de estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”. En el ataque murieron 3 estudiantes, un jugador de un equipo de fútbol de divisiones inferiores (Los Avispones) y los tripulantes de un taxi (el chofer y una pasajera).

En el último ataque, los normalistas estaban intentando dar una rueda de prensa para denunciar los hechos cuando un grupo de hombres armados disparó nuevamente en su contra, poniéndolos en fuga, y fue este el momento en que 43 de ellos desaparecieron (hay quienes manejan la cifra de 44 desaparecidos).

¿Quiénes son los normalistas?

Son estudiantes de una de las pocas normales rurales que siguen abiertas en México. Las Normales Rurales nacieron a mediados de los años 20 del siglo pasado para formar maestros destinados al área rural. Poco a poco los distintos gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) fueron cerrando las normales rurales y reduciendo el presupuesto de las que seguían trabajando porque calificaban a sus estudiantes como “comunistas” ya que de algunas normales rurales surgirían movimientos y líderes de esta ideología.

En 1935, nació la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Esta organización protege y defiende a los alumnos de las injusticias que cometían los directores y maestros de dichas instituciones.

En la actualidad la FECSM ha sido la principal organización que ha detenido el cierre de las pocas normales rurales que siguen abiertas. Los normalistas han tenido que defender de distintas maneras sus escuelas, algunas veces “boteando” (recolectando dinero) para sostener la vida dentro de su escuela, y otras veces peleando cuerpo a cuerpo para que no entren los policías o los militares que han intentado cerrar las normales por la fuerza. 

Para muchos estudiantes, mujeres y hombres, las normales rurales representan la única opción real (fuera de las opciones ficticias y “constitucionales” que ofrece el estado burgués) para poder acceder a una educación profesional, debido a la pobreza que se sufre en México. La mayoría de estos jóvenes no tienen dinero para pagar una educación profesional. 

Los normalistas deben de crear sus propias estrategias para recaudar los fondos necesarios ya que, como está escrito antes, los gobiernos burgueses de México les recortan el presupuesto para intentar que los jóvenes se desanimen ante las carencias en sus respectivas escuelas.

Algunas escuelas tienen pequeños huertos y crían animales para poder completar su alimentación.

La lucha de la FECSM

Los normalistas agrupados en la FECSM conocen que la única manera de que el gobierno burgués escuche sus demandas y las cumpla es presionándolos mediante actos públicos, que la prensa burguesa suele catalogar como vandálicos.

El cierre de avenidas o carreteras es una de las principales “armas” de presión de la  FECSM (así como de muchas otras organizaciones mexicanas). Este tipo de acciones obedecen a la cerrazón del gobierno burgués para escuchar, dialogar y responder ante las necesidades del pueblo de México a través de las vías institucionales, por las cuales, según las autoridades, se deberían de llevar a cabo este tipo de gestiones. 

Es el mismo gobierno burgués quien no cumple con sus obligaciones y el que viola sistemáticamente la Constitución Mexicana, a la cual juraron acatar y respetar.

Los medios de comunicación de masas son quienes han sido los responsables de crear una imagen negativa de los normalistas rurales, catalogándolos de vándalos, ladrones y hasta de parásitos que solo buscan que les den más dinero y que les den bases (trabajo de planta) como maestros. Por supuesto, siempre omiten la difícil realidad de los estudiantes y sus escuelas. 

Los ataques

Este no es el primer ataque que sufren los normalistas, pero si es el que más ha conmocionado a una parte de la sociedad mexicana. 

La información sigue siendo difusa, y lo que sí ha salido a la luz es la relación entre el gobierno de Iguala con un grupo del narcotráfico de la región. La clase política burguesa ha reaccionado de distintas maneras, tratando de salir bien librados del escabroso asunto. Sin embargo, estos hechos solo vienen a darnos la razón a quienes decimos que los partidos políticos burgueses y electoralistas solo sirven a los intereses de los patrones, empresarios y millonarios, y que se encuentran profundamente relacionados con grupos criminales que participan activamente entre los círculos de poder.

Los normalistas siguen buscando a sus compañeros y junto con ellos una gran parte del pueblo mexicano está abriendo los ojos, y se está dando cuenta de que los partidos políticos burgueses y electoralistas, autodenominados de “izquierda”, son en realidad tan corruptos y brutales como los partidos de la derecha.

El mismo gobierno de Guerrero está destapando lo que venía ocultando: decenas de fosas clandestinas con cuerpos quemados y cercenados, el contubernio entre criminales y políticos, la falta del así llamado “Estado de derecho”, el abuso de los policías en contra de la clase trabajadora, entre otras muchas cosas.

La lucha por encontrar a los normalistas desaparecidos ha hecho eco en distintas partes del mundo.

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

¡Ayotzinapa vive, la lucha sigue!

¡ FECSM aguanta que el pueblo se levanta, FECSM escucha, el mundo está en la lucha!

Comunicado de la Red de Blogs Comunistas (RBC) con motivo del 38º aniversario de la muerte de la muerte de Mao Tse Tung

septiembre 8, 2014

El marxismo no es un dogma muerto, no es una doctrina acabada, terminada, inmutable, sino una guía viva para la acción, que no podía por menos de reflejar en sí el cambio asombrosamente brusco de las condiciones de la vida social.”  (Lenin. Acerca de algunas particularidades del desarrollo histórico del Marxismo).

Precisamente porque es una ciencia viva y no un dogma muerto, porque sirve a la práctica y se nutre de ella, los marxistas se encuentran en continuo desarrollo y enriquecen su teoría en el transcurso de la lucha de clases, la lucha por la producción y el desarrollo científico.

En los últimos 150 años, los dirigentes más brillantes del proletariado internacional –Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao Tse-Tung- han ido forjando y enriqueciendo la teoría marxista en  el crisol de la lucha de clases y de la lucha ideológica contra la ideología burguesa y sus diversas manifestaciones en forma de revisionismo y de otras tendencias de clase diferentes.

La Red de Blogs Comunistas quiere homenajear hoy con este escrito al último de los grandes contribuidores al desarrollo del marxismo en el devenir de los cambios históricos, sociales y políticos, cuando se van a cumplir  38 años de su muerte: Mao Tse Tung.

Mao nos aportó el último impulso en el desarrollo de la ciencia proletaria, aplicando los aportes de la historia del m-l anteriores a la práctica concreta de la Revolución China y de la Revolución Proletaria Mundial, y en el transcurso de la resuelta lucha contra el revisionismo moderno encabezado por Kruschov & Co.

RBC quiere homenajear a Mao porque consideramos que el Movimiento Comunista Internacional le debe importantes aportaciones (la Nueva Democracia, la Guerra Popular, la Revolución Cultural…). En este sentido, queremos subrayar, en un primer momento, que puso el dedo en la llaga al hacerse la pregunta que debemos hacernos todos los comunistas al analizar por qué tras la muerte de Stalin las camarillas revisionistas y procapitalistas se hicieron con el poder en poco tiempo y sin apenas resistencia; es decir, ¿cómo podemos evitar que incluso en un estado socialista evolucionado se pueda derrumbar todo lo conseguido en décadas en unos pocos años?

Mao intenta responder a la pregunta de como luchar contra los enemigos de clase dentro del socialismo, a lo que intentó responder a través de distintas practicas revolucionarias, como la Revolución Cultural, y que aun hoy queda sin respuesta (pues, lamentablemente, como sucedió con Stalin, tras la desaparición de Mao los revisionistas y procapitalistas se hicieron casi inmediatamente con el poder e iniciaron, como el la URSS, el retorno al capitalismo).

Precisamente la respuesta a esa pregunta que se hiciera Mao, como también parece se hicieron Stalin, Molotov o Yakovlev, planteando la lucha contra la elitización de los dirigentes del partido desde una fecha tan temprana como su Informe al 17ª Congreso del Partido en Enero de 1934, como demuestran en los estudios de Groverr Furr, Stalin y la lucha por la democracia, es clave para evitar caer en los errores que al final se han repetido una y otra vez en las experiencias socialistas. No obstante,  los propios Stalin, Mao o, incluso, Hoxha, construirían un sistema de lucha contra el capitalismo que, sin embargo, y ahí es donde tenemos que buscar la clave para resolver que no se repita en el futuro, no resistiría a su muerte.

Mao se convirtió, pues, en el continuador del marxismo en las condiciones concretas de un pais colonizado, China, respondiendo y teorizando sobre las condiciones de construcción del socialismo y del comunismo en lo que luego se llamaría Tercer Mundo. Por eso abriría la tercera etapa del M/L, siguiendo a Lenin y a Stalin, de los que bebería y aprendería, pero a los que aplicaría nuevas aportaciones muy importantes según la realidad practica de su país, abriendo la puerta a los pueblos poco industrializados y colonizados para la construcción del comunismo.

Como hemos dicho, las aportaciones de Mao a la teoría Marxista-Leninista y al Movimiento Comunista Internacional son innumerables y de una importancia sin igual, convirtiendo a Mao en el principal representante del cuarto escalón del marxismo-leninismo hacia el triunfo final: el maoísmo, suma y profundización de las aportaciones de Engels y Marx, Lenin y Stalin, y adaptación de la teoría comunista a la práctica de un mundo colonizado por las potencias imperialistas pero con los mismos deseos de emancipación y de acabar con todo tipo de explotación del hombre por el hombre.

De hecho, podemos decir que a día de hoy, cuando se van a cumplir 38 años de la muerte del presidente Mao, son los movimientos inspirados en sus aportaciones los que constituyen la vanguardia revolucionaria, pues aprendieron de los errores que él se planteara y de sus propuestas para resolverlos, siguiendo su ejemplo constante de aplicar la teoría marxista a la práctica revolucionaria y de hacer a su vez evolucionar a partir de esta a la teoría .

En definitiva, RBC quiere recordar a Mao Tse Tung, en el aniversario de su muerte, como uno de los grandes teóricos y lideres revolucionarios de la historia, junto a Marx y Engels, Lenin y Stalin, y homenajear su memoria, sus aportaciones y sus grandes logros en pos de la lucha por la emancipación de la clase trabajadora china y mundial.

¡GLORIA A MAO TSE TUNG, GUÍA DE LA CLASE TRABAJADORA Y CAMPESINA! 

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO Y LAS APORTACIONES Y EL EJEMPLO DE SUS GRANDES DIRIGENTES Y MAESTROS! 

¡EL FUTURO SERÁ COMUNISTA O NO SERÁ!